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Mi tío Cesar

Mi tío Cesar estuvo casado durante casi sesenta años con mi tía Ester.Siendo él muy joven tuvo un problema y tuvieron que quitarle gran parte de los pulmones así que se vio obligado a vivir su vida con un cuarto de pulmón. Los médicos le aconsejaron que se cuidara siempre del frío, que se fuera a vivir a un lugar tranquilo y, sobretodo, donde el aire fuera lo más puro posible. Dadas las circunstancias, se fueron a vivir a un pueblo de provincias en el campo y pasaron allí toda su vida.
Mi tía Ester era una mujer especial y cuidaba muy bien a su marido. Estaba pendiente de todos los detalles y lo atendía con amor. Además de ocuparse de las consabidas tareas domésticas, estaba atenta para brindarle a su esposo todas las atenciones más que necesarias. Le cocinaba todo lo que a él le gustaba, le preparaba el baño para la ducha, le llevaba la ropa limpia para que se cambiara después de bañarse, lo perfumaba, controlaba que las estufas estuvieran encendidas para mantener los ambientes lo más cálidos posibles, vigilaba que no tomara frío en la calle y lo miraba llena de dulzura. Lo mimaba.
Mi tío Cesar era un hombre especial también. En su juventud, fue un hombre muy buen mozo, con unos ojos verdes preciosos. Un hombre tranquilo que se tomaba la vida con serenidad. Para él todo estaba bien siempre, no se quejaba por nada y cada vez que le preguntaban cómo estaba, respondía "diez puntos".
Debido a su problema en los pulmones, era considerado como "el más enfermo" y el pensamiento que tenían era que él se iba a morir primero porque era quien tenía la salud más debilitada.
Pero, lamentablemente, la historia no fue así sino al revés y la muerte quiso que fuera mi tía la que se fuera primero. Mi tía Ester falleció en mayo del 2003, inesperadamente, debido a un cáncer de estómago que no había sido descubierto debido a la mala praxis médica que confundió "cancer de estómago" con "anemia".
A partir del momento en que ella murió, mi tío ya no volvió a ser quien había sido toda su vida. El no pudo aceptar la muerte de su mujer. El incosciente le jugó una mala pasada y no le permitió elaborar su duelo ni tampoco asumir la pérdida de la esposa. Es decir, a partir de la muerte de ella, él continuó viviendo pero sin dar acuse de recibo - al menos conscientemente - de que su esposa ya no estaba a su lado. A veces lo recordaba por unos instantes, pero la mayor parte del tiempo no. El hecho de que la persona que lo acompañò durante todo ese largo tiempo de matrimonio ya no estuviera fue algo que él no pudo aceptar. Siguió adelante pero dejándose caer, poco a poco, cada día que transcurría.
Sin los cuidados y atenciones de ella y sin sus mimos, la vida le ha de haber resultado bastante más difícil de sobrellevar o, quizás, ya no le encontraba un sentido.
Ayer nos avisaron que había muerto.
Mi madre se encuentra muy triste porque era su hermano y yo... yo me encuentro inundada de recuerdos. Acuden a mi mente montones de recuerdos de mi niñez, de mi estancia en la casa de ellos y de lo feliz que me sentía pasando mis vacaciones allí. Mi tío me llamaba "Sandrina" sonriente y con mucha ternura en sus ojos, se sentaba a conversar conmigo y me escuchaba con paciencia y atención. Me rodeaban de toda clase de comida, lo que yo quisiera, y de gaseosas para beber. Teníamos aperitivo antes de la comida y también a la nochecita antes de la hora de cenar. Después de almorzar, mi tio se iba a dormir o salía a jugar algún partido de bochas con sus amigos. En esos momentos, era entonces mi tía Ester quien se ocupaba de mí. La casa de ellos es enorme y tiene tres patios gigantes con tres aljibes. Recuerdo que mi tía y yo nos pasábamos las tardes enteras en esos patios juntando sapos y más sapos saltarines que luego metíamos en cubos de vidrio porque, según ella, así se desarrollaban y crecían más rápido.
Hoy ya no están ninguno de los dos. Sin embargo, siempre estarán en mi corazón y en mi memoria. Siempre recordaré a mi tío, sus ojos, su voz, nuestras largas conversaciones o nuestros caminatas de paseo hasta el centro. Siempre recordaré a mi tía, las cartas que me escribía cuando estábamos lejos, todos los mimos que me prodigaba cuando estaba en su casa y también todos los sapos que juntamos cuando llegaba la hora de los duendes y los humanos se iban a dormir la siesta.

Nota aclaratoria: El post anterior titulado "Me dijeron que habías muerto" ha sido una historia ficticia o, mejor dicho, sólo la transcripción de un sueño que tuve mientras dormía antes de ayer. Este post de hoy es historia de la vida real.

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Comentarios Mágicos

  1. Hola Sandra, siento la muerte de tu tio, efectivamente suele pasar en muchos casos que quien todos pensamos morirá antes por sus achaques de toda la vida , sobreviven a los fuertes que los cuidaron. Espero que te recuperes y te quedes con todo lo bueno que en su día te dieron. Un beso

    Comentario de Trini hace 3 años y 42 meses

  2. No sé qué decirte, más que lo siento mucho, y mandarte un besote enorme y todo mi ánimo.

    Comentario de lehahiah hace 3 años y 42 meses

  3. Muy hermoso tu relato, personas especiales crean recuerdos especiales.

    Comentario de RomRod hace 3 años y 42 meses

  4. Es el mejor homenaje que les podías hacer!!!

    Dark kisses

    Comentario de lua hace 3 años y 42 meses

  5. Hola Sandy :)

    Te dejo un abrazo fuerte y en verdad lo siento, espero guardes su recuerdo en un lugarcito especial de tú corazón.

    Un beso y saludos

    ;o)

    Comentario de Corazón... hace 3 años y 42 meses

  6. Cuantos recuerdos me trajeron estas palabras...mi abuela se fue muy rápido en Noviembre, era como mi segunda mamá...es muy duro pensar que cuando vuelva a Buenos Aires (vivo en Madrid) ella ya no va a estar...iba a presentarle a mi bebé que sólo pudo conocer por fotos...aunque yo se que igual lo conoce...un beso

    Comentario de Teddy hace 3 años y 42 meses

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